Definiciona

ahrimán

A - marzo 8, 2024

Definición

El sustantivo masculino «Ahrimán», proveniente de la mitología persa, se refiere a un personaje místico considerado como la encarnación de la mala mente de los humanos y un demonio destructivo. En la cosmovisión del mazdeísmo o zoroastrismo, religión fundada por Zoroastro, Ahrimán representa la personificación del mal y la oscuridad, contrapuesto a Ahura Mazda u Ormuzd, la deidad suprema asociada con el bien y la luz.

Etimología

La etimología de «Ahrimán» se remonta al persa «ahirman», que a su vez proviene del zend, un dialecto utilizado en el zoroastrismo. La palabra está compuesta por «ahra», que significa «malo» en zend, y «manynious», derivado del sánscrito «man», que significa «espíritu».
La combinación de estos elementos etimológicos sugiere la esencia misma del concepto de Ahrimán: un espíritu maligno y destructor que representa las fuerzas del caos y la oscuridad en la cosmología zoroástrica.

Ahrimán es visto como el adversario eterno de Ahura Mazda, luchando en un conflicto cósmico por el dominio sobre el universo y el destino de la humanidad. Su figura encarna la manifestación del mal y la discordia, desafiando constantemente el orden divino y la creación.

Este antagonismo entre Ahrimán y Ahura Mazda forma la base de la dualidad fundamental en el zoroastrismo, donde el bien y el mal están en constante lucha, y los humanos son llamados a tomar parte en esta batalla eligiendo el lado de la rectitud y la virtud.

Características de Ahrimán

Ahrimán, como figura mítica y representación del mal en el zoroastrismo, posee varias características que definen su papel en la cosmología y la mitología persa:

Naturaleza maligna

Ahrimán es concebido como un ser inherentemente malévolo, cuya esencia está ligada a la oscuridad, el caos y la destrucción. Su propósito es antagonizar y desafiar el orden divino establecido por Ahura Mazda.

La maldad de Ahrimán se manifiesta en su deseo de corromper y pervertir la creación divina, sembrando discordia y sufrimiento en el mundo.

Adversario de Ahura Mazda

Ahrimán es el principal oponente de Ahura Mazda, el dios supremo del zoroastrismo. Ambos representan fuerzas antagónicas que luchan por el control del universo y la supremacía moral.

La lucha entre Ahrimán y Ahura Mazda es el eje central de la mitología zoroástrica, simbolizando la eterna confrontación entre el bien y el mal.

Creador del mal y la enfermedad

Se atribuye a Ahrimán la responsabilidad de la creación del mal y la enfermedad en el mundo. Es considerado el origen de todas las desgracias y calamidades que afligen a la humanidad.

En la cosmología zoroástrica, Ahrimán es responsable de la introducción del sufrimiento y el dolor en el universo, representando la negación del orden y la armonía divina.

Impacto cultural y religioso

La figura de Ahrimán ha tenido un profundo impacto en la cultura y la religión del antiguo Irán y en las tradiciones posteriores influenciadas por el zoroastrismo:
Ahrimán es una fuente de inspiración para la literatura, el arte y la filosofía persas, donde su figura se representa como el símbolo máximo del mal y la adversidad.
En la práctica religiosa zoroástrica, Ahrimán es invocado como el enemigo a vencer mediante la práctica de la virtud y la adoración a Ahura Mazda.
La dualidad entre Ahrimán y Ahura Mazda ha influido en la concepción del bien y el mal en otras religiones y sistemas filosóficos, marcando un legado duradero en la historia de las ideas.
La comprensión de Ahrimán como un símbolo del mal y la oposición al bien ha trascendido las fronteras del zoroastrismo, convirtiéndose en un arquetipo universal que refleja la eterna lucha entre la luz y la oscuridad en la experiencia humana.