Aborto

Definición

Sustantivo masculino. Se define como la interrupción y la cesación prematura del embarazo de manera espontánea y voluntaria y también se define como la expulsión del feto en el mismo proceso.

Etimología

La palabra «aborto» se deriva del latín «abortus», que significa «privación de nacimiento«. El término se compone de la preposición «ab», que indica «lejos de», y «ortus», que significa «nacimiento». Su raíz etimológica se puede rastrear hasta el latín clásico «abortivus», que se usaba para describir algo que impedía el desarrollo completo. El término también se utilizó para referirse a la interrupción involuntaria del embarazo. El latín es la fuente principal de la palabra «aborto», pero también tiene raíces etimológicas en el griego antiguo. La palabra griega «phthiriasis» se usaba para describir una enfermedad causada por piojos, y también se utilizó para referirse a la interrupción del embarazo. La palabra griega «aphienai» también se utilizó para describir la interrupción del embarazo.

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En cuanto a las palabras relacionadas, «abortivo» se deriva directamente de «abortus», mientras que «abortista» se refiere a alguien que realiza o apoya el aborto.

Las razones detrás de una decisión de aborto

Las razones detrás de una decisión de aborto pueden ser muy diversas y personales, dependiendo de las circunstancias y los sentimientos de cada mujer. Algunas mujeres pueden enfrentarse a un embarazo no planificado o no deseado, que puede ser resultado de una relación sexual sin protección, un fallo en el método anticonceptivo o una violación. Otras mujeres pueden tener problemas de salud que pongan en riesgo su vida o la del feto, o que les impidan llevar a cabo una gestación normal.

También hay mujeres que deciden abortar porque sus condiciones económicas, sociales o familiares no les permiten asumir la responsabilidad de criar a un hijo, o porque ya tienen el número de hijos que desean.

Cualquiera que sea la razón, se trata de una decisión difícil y personal que solo le compete a la mujer y a nadie más. La mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y su futuro, y debe contar con el apoyo y el respeto de las personas que la rodean.

El aborto es un procedimiento médico seguro y legal en muchos países del mundo, siempre que se realice con un método recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por una persona capacitada. El aborto es también un derecho humano y una cuestión de salud pública, ya que evita las muertes y las complicaciones derivadas de los abortos inseguros practicados en condiciones peligrosas.

El debate ético y moral detrás del aborto

El debate ético y moral detrás del aborto es uno de los más complejos y polémicos de nuestra época, pues involucra valores fundamentales como la vida, la libertad y la dignidad humana. Existen diferentes enfoques éticos que abordan el problema del aborto desde distintas perspectivas y argumentos, pero ninguno logra una solución definitiva y consensuada. Algunos de estos enfoques son:

El consecuencialismo, que evalúa la moralidad del aborto según las consecuencias que éste tenga para el bienestar de las personas involucradas y de la sociedad en general. Según esta corriente, se puede abortar o no dependiendo de la utilidad o el daño que se produzca con el acto.

El naturalismo cristiano, que defiende la vida humana desde el momento de la concepción como un valor absoluto e inviolable, basándose en principios religiosos y naturales. Según esta corriente, el aborto es siempre un crimen que atenta contra el plan divino y la dignidad humana.

El feminismo, que reivindica la autonomía procreativa de la mujer como un derecho humano fundamental, basándose en principios de igualdad y justicia. Según esta corriente, el aborto es una decisión personal de la mujer que debe ser respetada y garantizada por el Estado.

Estos tres enfoques éticos presentan argumentos válidos pero también dilemas irresolubles, pues entran en conflicto con otros valores o derechos igualmente importantes. Por ejemplo, ¿cómo conciliar el derecho a la vida del embrión con el derecho a la libertad de la mujer? ¿Cómo determinar cuándo empieza a existir una persona humana con plenos derechos? ¿Cómo medir las consecuencias del aborto para el bien común? Estas son algunas de las preguntas que plantea el debate ético y moral detrás del aborto.

La legalidad del aborto en diferentes países y regiones

La legalidad del aborto en diferentes países y regiones es un tema complejo y polémico que genera debates sociales, políticos y éticos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aborto es la interrupción del embarazo antes de que el feto pueda sobrevivir fuera del útero materno. El aborto puede ser espontáneo o inducido, y este último puede ser legal o ilegal dependiendo de las leyes de cada país.

Las leyes sobre el aborto varían considerablemente entre países y regiones, desde la libre disponibilidad del aborto a solicitud de la mujer o persona gestante durante un determinado período de gestación, hasta regulaciones y restricciones de varios tipos o su prohibición absoluta bajo cualquier circunstancia. Estas diferencias se deben a factores históricos, culturales, religiosos y políticos que influyen en las percepciones sobre el derecho a la vida, el derecho a la salud y el derecho a decidir.

Según un informe de 2018 del Centro de Derechos Reproductivos (CDR), una organización no gubernamental que defiende el acceso al aborto seguro y legal en todo el mundo, solo 67 países permiten el aborto sin restricciones por razones socioeconómicas o sin especificar motivos hasta una cierta etapa del embarazo. Entre estos países se encuentran Argentina, Canadá, Colombia, Cuba, México (en algunos estados), Uruguay y casi todos los países europeos (excepto Malta, Polonia y algunos micro-Estados). En otros 14 países se permite el aborto por razones socioeconómicas con ciertos requisitos adicionales. Entre estos países se encuentran Barbados, Finlandia, India e Israel.

Por otro lado, hay seis países que prohíben el aborto bajo cualquier circunstancia y tipifican penas de cárcel para toda mujer o persona que lo realice, intente realizar o facilite su realización: Ciudad del Vaticano, El Salvador, Honduras, Malta, Nicaragua y República Dominicana. En otros 32 países solo se permite el aborto para salvar la vida de la mujer o persona gestante. Entre estos países se encuentran Egipto, Irak, Libia, Siria, Venezuela y Yemen.

En el resto de los países hay un abanico de condiciones según las cuales se despenaliza o no el aborto. Algunas de estas condiciones son: riesgo para la salud física o mental de la mujer o persona gestante; violación; incesto; malformaciones fetales graves; límite gestacional; consentimiento informado; autorización judicial; asesoramiento previo; objeción de conciencia médica, etc. Estas condiciones varían en su definición, aplicación e interpretación según cada país.

Según la OMS, cada año se realizan unos 56 millones de abortos inducidos en todo el mundo , de los cuales unos 25 millones son inseguros. El aborto inseguro es aquel que se realiza por personas sin las habilidades necesarias o en un entorno que no cumple con los estándares médicos mínimos.

El aborto inseguro es una importante causa de mortalidad y morbilidad materna, especialmente en los países donde el acceso al aborto legal y seguro es limitado o nulo. La OMS recomienda ampliar las opciones legales para acceder al aborto seguro como una medida para reducir las muertes maternas evitables.

¿Cómo se lleva a cabo un aborto y cuáles son sus riesgos?

Existen diferentes tipos y métodos de aborto, que varían según el tiempo de gestación, las condiciones legales y sanitarias y la preferencia de la mujer.

El aborto puede ser espontáneo o inducido. El aborto espontáneo ocurre cuando el embarazo se interrumpe de forma natural antes de las 20 semanas de gestación, debido a causas genéticas, infecciosas, hormonales o anatómicas.

El aborto espontáneo generalmente resulta en sangrado, seguido o no por dolor de estómago. Con los abortos espontáneos repetidos, aumenta el riesgo de complicaciones obstétricas, parto prematuro, desprendimiento de placenta, retraso del crecimiento fetal y mortinatos en embarazos futuros.

El aborto inducido es el que se provoca intencionalmente para terminar con el embarazo. El aborto inducido puede ser legal o ilegal, dependiendo de las leyes vigentes en cada país o región. El aborto legal es el que se realiza con el consentimiento de la mujer y bajo criterios médicos y éticos establecidos por la ley.

El aborto ilegal es el que se realiza al margen de la ley, en la clandestinidad. Este tipo de aborto supone además de un delito un grave riesgo para la salud de la mujer, debido a que no se cuenta con ninguna garantía respecto al procedimiento y condiciones de la intervención a llevar a cabo.

Los métodos más comunes para realizar un aborto inducido son el farmacológico y el quirúrgico. El método farmacológico consiste en tomar unas pastillas que provocan contracciones uterinas y expulsan el contenido del útero. Este método solo es efectivo hasta las 10 semanas de gestación y requiere supervisión médica antes y después del proceso.

El método quirúrgico consiste en utilizar instrumentos médicos y aspiración para vaciar el útero. Hay dos tipos principales: el legrado por aspiración (hasta las 16 semanas) y la dilatación y evacuación (después de las 16 semanas). Estos procedimientos se realizan en una clínica u hospital con anestesia local o general.

Los riesgos del aborto inducido dependen del método utilizado, del tiempo de gestación y de las condiciones sanitarias en las que se realice. En general, los riesgos son menores si el aborto se hace lo antes posible y con personal capacitado e higiénico.

Algunos riesgos posibles son: infección uterina o pélvica; perforación uterina; hemorragia excesiva; retención placentaria; daño cervical; reacciones adversas a los medicamentos o a la anestesia; problemas emocionales como culpa, tristeza o ansiedad. La mayoría de estos riesgos pueden prevenirse o tratarse si se acude a una consulta médica posterior al aborto.

¿Qué efectos psicológicos puede tener el aborto en las mujeres que lo experimentan?

El aborto es un proceso que puede tener efectos psicologico/»>psicológicos en las mujeres que lo experimentan, tanto si es voluntario como si es natural. Algunos de los efectos más comunes son:

Culpabilidad: La mujer puede sentirse responsable de la pérdida del embarazo, incluso si no fue su decisión o si estaba justificada por motivos médicos o personales .

Sensación de pérdida: La mujer puede vivir el aborto como un duelo por la muerte de un ser querido, aunque el bebé no haya nacido. Esto puede generar tristeza, ansiedad, vacío y nostalgia .

Pérdida de confianza: La mujer puede perder la confianza en sí misma, en su cuerpo y en su capacidad reproductiva. También puede afectar a su autoestima y a su imagen corporal .

Intenso interés por los bebés: La mujer puede desarrollar una obsesión o una atracción por los bebés ajenos, como una forma de compensar la ausencia del propio. Esto puede generar frustración, envidia y resentimiento.

Apetito sexual disminuido: La mujer puede sentir rechazo o miedo al sexo, como una forma de evitar un nuevo embarazo o como consecuencia del trauma vivido. Esto puede afectar a su relación de pareja y a su satisfacción sexual.

Estos efectos pueden variar según cada mujer y según las circunstancias del aborto. No todas las mujeres los sufren ni con la misma intensidad. Es importante buscar apoyo profesional y emocional para superar el proceso y recuperar el bienestar.

Bibliografía ► Definiciona.com (21 marzo, 2023). Definición y etimología de aborto. Recuperado de https://definiciona.com/aborto/